Bueno ya está, ya soy oficialmente un hombre casado (aplausos, vítores de alegría, granos de arroz en el ojo izquierdo, …). Y ya estoy oficialmente de nuevo en la rutina de mi vida diaria. La buena noticia es que creo que no he llegado a sufrir depresión post-vacacional; ha sido muy dura la vuelta si, pero volver a hacer pasteles anima. Y también ayuda la nueva incorporación a la familia que tendremos en breve (Hiru, un gatito) también.
Pero retrocedamos en el tiempo hasta un poco antes de la boda, la semana de antes concretamente, cuando cogí vacaciones para terminar de organizar la boda. Bueno, mejor dicho para organizar la mesa dulce de la misma (que para esas alturas ya tenía todo lo demás hecho).
Y es que si me preguntaran qué es lo que más he disfrutado de la organización de la boda, puedo responder sin ninguna duda: ¡¡¡diseñar, planear y preparar la mesa dulce!!! No te voy a engañar, fue una semana en la que dormí una media de 5h al día, pero es que me lo he pasado taaaaaan bien!!! Si es que dedicarme a la repostería creativa es lo mejor que me podría suceder!!! (todavía falta que me dedique profesionalmente a ello claro).

Composición de una Mesa Dulce moderna.
La temática de la boda era que todo el mundo debía de llevar algo rosa, con lo que la mesa dulce debía de ir en armonía con esto. Así pues me decidí por una combinación de rosa, negro y blanco, con algunos pequeños detalles en gris y en verde.
También tenía muy claro que quería hacer una mesa dulce moderna y urbana ya que nuestra boda era urbanita y la celebrábamos en una galería de arte. Pero a su vez no podía perder su toque romántico claro… Creo que al final lo he conseguido. ¿A ti qué os parece?
Pero no me enrollo más y voy a explicarte todo lo que llevaba esta mesa dulce tan especial.
CupCakes de Cereza con buttercream de Regaliz y virutas crujientes de Frambuesa:
Esta es una de las recetas que experimenté para esta mesa dulce.
Quería hacer algo arriesgado, diferente y que estuviera bueno, claro. La verdad es que no sé de dónde saque la inspiración para esta combinación de sabores; sabía que quería hacer algo con regaliz y me pareció que la cereza sería un buen complemento. Y la verdad es que la combinación no podría haber salido mejor.
Para decorarlos opté por algo clásico y muy romántico: un rosetón de buttercream y un pequeño corazoncito de papel rosa.

Bizcochitos (BIZ) de chocolate negro y menta (sin gluten):
Aquí la inspiración es clara: los After Eight. Y una destinataria también clara: mi ama. Bueno estaban para todo el mundo pero los hice porque sé que mi madre es muy fan de los «After Eight» y le debía un postre Urb&Cakero de este sabor. Además estaban hechos sin gluten para que los celíacos también pudieran comerlos.
Presentados con un palo de helado y unos copetitos de buttercream, una decoración modernita y muy práctica a la hora de cogerlos.
Suspiros de Merengue:
Esta es uno de los elementos que combinan prácticamente con cualquier mesa dulce que queramos hacer. Muy sencillos de hacer, muy ricos y que además decoran un montón.
Para esta mesa decidí teñirlos de color rosa y aromatizarlos con fresa. ¡¡¡Buenísimos!!!

CakePops de Carrot Cake:
Esta fue una incorporación de última hora. Y es que tenía que meter este sabor en algún lado de la mesa de mi boda. ¿Por qué? Porque el Carrot Cake es uno de mis sabores favoritos.
Y aprovecho para decirte que si todavía no lo has probado no sabes lo que te estás perdiendo (haz el favor de contactar ya con Urb&Cakes para ponerle solución).
Las bolas eran de bizcocho de zanahoria y la cobertura de frosting de queso crema, la combinación ideal para el Carrot Cake.
Me decidí a hacerlos en formato CakePop invertido porque me pareció un forma muy práctica de hacer raciones individuales, y además muy fáciles de presentar.

Marshmallows (o nubes o jamones):
Básicamente estos eran para decorar y porque a los niños les encantan.
He de decir que no son caseros; no los hice yo, lo siento. En este caso fueron comprados, con forma de corazón súper monos divinos de la muerte.
¿Y el nombre? Bueno aquí en Cataluña se conocen como nubes (creo que en casi toda España) y en País Vasco se conocen como jamones. Y no, no sé el por qué 😉 (Esto lo explico porque yo soy de Bilbao y mi ya marido catalán de pura cepa).

Bollos de Mantequilla:
Esta es una de las recetas que tenía súper claro que iba a haber en mi boda.
Los bollos de mantequilla son originarios de Bilbao, y además es uno de mis dulces de bollería favoritos. Es un bollito suizo relleno con una crema de mantequilla exquisita y diferente al resto de cremas que he probado.
De verdad creo que es algo que todo el mundo debería de probar. Así pues no podían faltar en esta mesa dulce; eso sí, tuneados y con la crema de mantequilla tan característica teñida de un bonito rosa.

El gran protagonista de la Mesa Dulce.
Y tras toda esta combinación de dulces ahora llegamos al rey de nuestra mesa dulce moderna:
Pastel Nupcial:
El pastel de boda, como el resto de la mesa, seguía la tónica de colores.
Estaba formado por cuatro pisos de medidas diferentes todos ellos aplicando la técnica de bordes perfectos para darle un aspecto más moderno.

El piso inferior presentaba una decoración geométrica formada por círculos concéntricos en negro y rosa. Como pieza central destaca un círculo de tamaño más grande en donde se colocó el monograma de la boda: un corazón formado con las iniciales de los novios, Oliver y David. La altura del piso era de unos 15cm, algo más alto de lo que se estila (normalmente 10cm).
— TIP —
Las formas geométricas son un recurso muy utilizado cuando queremos hacer decoraciones modernas, y la verdad es que me encantaron como quedaron en el conjunto del pastel.
El segundo piso era de transición, neutro y blanco, y de tamaño más bajo de lo normal para dar un toque asimétrico a la composición del pastel.
El tercer piso era el más personal de todos, y también el más alto con una altura de unos 18cm.
Sobre él hice un degradado en rosa con aerógrafo (como si fuera una puesta de sol rosa) y representé tres momentos importantes a lo largo de la relación de los novios mediante dibujos esquemáticos. El primero de ellos hacía referencia al momento en el que nos conocimos, en 2008 en una discoteca. El segundo punto importante fue el momento en el que nos fuimos a vivir juntos, en 2010, representado con las llaves de casa. El llavero lo diseñó David, y es una cabeza de gato en negro. Era de una manera de hacer que estuviera Pixie (nuestro gatito negro) presente en la boda. Finalmente, el último momento a destacar hasta la boda fue en el que nos comprometimos, en Paris en 2014, representado con la torre Eiffel.

El último piso también era un piso sencillo y blanco.
Como colofón al pastel decidimos decorarlo con dos tipos de flores diferentes que a los dos nos encantan. En el piso superior del pastel decidimos poner un «bouquet» de rosas inglesas de jardín en tonos rosas con hojas en verde claro. E intercaladas entre los otros pisos decidimos poner un par de anémonas de color negro y con el centro fucsia.

¿Y e sabor del pastel nupcial?
Pues era doble:
– Chocolate negro, relleno de buttercream de cacao y crujiente de galleta.
– Pink Panther.
Cada uno de los novios escogimos un sabor. ¿Sabes cuál es el que elegí yo? ¿No? Te doy una pista: ¡¡¡Pink Panther!!! Creo que ya te lo he dicho en alguna entrada, pero es que este es mi sabor más favorito de todos los que hacemos en Urb&Cakes, otro de esos que si no has probado ya estás tardado.

Y antes de terminar decirte que esto no era el único dulce que hubo en la boda. No.
Con anterioridad a la boda les pedimos a todos los invitados que nos enviaran un «selphie» de ellos con la invitación. Nosotros tuneamos estas fotos en tonos rosas (cómo no) y la atamos a una galleta de mantequilla en forma de gato, igual que el logotipo que diseñamos para el pastel nupcial (si es que lo teníamos todo calculado). Este fue el detallito que regalamos a los invitados para agradecerles que estuvieran junto a nosotros en este día tan especial.

Si algo teníamos claro es que queríamos que nuestra boda fuera súper especial y súper personalizada. No me gustan nada las bodas enormes en donde no hay nada personalizado y todo es tan… carente de alma. No, nuestra boda tenía que ser nuestra boda. Y creo que lo conseguimos. Por lo menos los dos estuvimos encantados y súper felices, y todos los nuestros también.
Y a ti, ¿qué te ha parecido nuestra Mesa Dulce moderna?
Muamua!!!
